Fiesta en Córdoba durante el paro armado levanta sospechas de colaboraciones políticas

Desde el pasado 5 de mayo hasta el 9 del mismo mes, en horas de la madrugada, los habitantes del departamento de Córdoba volvieron a experimentar los duros tiempos del paramilitarismo en todo su esplendor. Debido al paro armado del Clan del Golfo. No obstante, para todos no fue así, pues en medio del terror y la zozobra, en Montería se realizó un matrimonio al que asistieron las elites políticas de la ciudad.

La lujosa boda fue celebraba sin ningún inconveniente, la ceremonia nupcial tuvo lugar en la Catedral San Jerónimo, en pleno centro de Montería, mismo lugar donde el comercio se vio afectado tras varios días de cierre. Dentro de los ilustres asistentes encontramos a David Barguil y su esposa, María Victoria Ramírez.

De igual manera, se vio a los congresistas Erasmo Zuleta y Saray Robayo (electa), pertenecientes al clan musismo. Vale la pena mencionar que la familia Bechara, a la que ambos pertenecen por vía materna, se ha visto enredada en escándalo por desvíos de dinero a la Universidad del Sinú, de la cual son propietarios.

Wadith Manzur, congresista e hijo del parapolítico Julio Manzur, fue otro de los que hizo acto de presencia en la boda. Pero él no fue el único heredero del paramilitarismo dentro de los invitados, pues también asistió, Jorge Tovar, hijo del paramilitar Jorge 40, quien se posesionará como congresista el próximo 20 de julio y ocupará una de las curules destinadas a las víctimas.

Tras este hecho, queda en evidencia que la elite política de Córdoba que apoya casi en su totalidad a Fico Gutiérrez no siente la más mínima empatía por sus coterráneos. Pues mientras el Clan del Golfo asesinaba, quemaba vehículos y mantenía encerrado a todo el departamento, ellos celebraban y ostentaban de sus privilegios.

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