Estafadores de Bogotá estarían pinchando llantas a los ciudadanos

Muchos ciudadanos no pensarían que los sujetos que se dedican a pinchar llantas, en vías principales con el fin de cobrar altos precios a quienes buscan despincharse, se convirtió en una compleja red de estafadores que se hacen pasar por los salvadores para muchos de los ciudadanos que atraviesan por esta situación, que se da principalmente en Bogotá y en varias partes del departamento de Cundinamarca.

Por diferentes denuncias sobre ello, sobre todo de los ciudadanos, ya se sabe en que zonas de la ciudad operan, como lo son la avenida Boyacá, a avenida Primero de Mayo con carrera 30, la calle 80 con avenida 68; la autopista Norte, la autopista Sur, el puente de la calle 127, la NQS, s la carrera 7.ª con calle 163, entre otros.

Estas estructuras ahora tienen personas que se acercan a los conductores como si fueran las salvadoras del día de los preocupados choferes y conductores que caen en la trampa de pasar por zonas en las que hay cientos en puntillas y otros objetos filudos que logran atravesar la coraza de muchos de los neumáticos.

Por lo general, las zonas donde están estos objetos suelen estar relativamente cerca de los algunos montallantas, con el fin que el ciudadano no tenga de otra que acercarse a pedir ayuda a uno de estos puntos.

Y no solo es eso, en muchas ocasiones contratan o están dentro de las mismas bandas personas que pasan en motocicletas por lugares donde hay carros de alta gama y los pinchas con destornilladores con el fin de que el precio del arreglo sea mucho más elevado.

Otros afirman que una vez en el montallantas, y aprovechando el descuido de los dueños del vehículo cambian la llanta, y muestran una con mayores daños para cobrar más por el arreglo.

Y es que los precios pasan entre los 60 mil a los 240 mil pesos solo por arreglar una llanta que en muchas ocasiones representa el costo de una llanta nueva, solo por el hecho de colocar unos cuantos parches en el neumático.

Y es que en el mismo taller, una vez los clientes llegan por un daño menor, los sujetos que despinochan las llantas portan objetos cortopunzantes ocultos, para aprovechar cualquier momento para hacer mayor daño a la llanta y así poder cobrar más por algo que antes era un arreglo menor y que en muchos casos no pasa de los 30 mil pesos.

Este tipo de casos no solo se dan al interior de Bogotá, sino en vías por las que se tiene que pasar para salir de la ciudad, donde estas personas provechan la lejanía de otros establecimientos para cobrar hasta 8 veces el costo normal del arreglo de una llanta.

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