Posible abuso sexual parece haberse vivido dónde se aojan comunidades indígenas en Bogotá

Cuatro meses después de que miembros de comunidades indígenas asentadas en el parque nacional de Bogotá regresaran a sus territorios o fueran trasladados a la Unidad de Protección Única (UPI) de la ciudad, entre 400 y 500 miembros de esas comunidades ancestrales protestaron en la ciudad, exigiendo que el distrito cumpliera con el acuerdo. El acuerdo también mejora las condiciones en la UPI La Rioja, ubicada en el corazón de la capital del país, donde semanalmente se reportan denuncias de agresiones sexuales, peleas y más.

Publicaciones en Bogotá podrían confirmar que ha habido denuncias de agresiones y violencia sexual, así como violencia intrafamiliar entre refugiados de las comunidades indígenas de Larioha. Según el mismo medio, la Secretaría de Gobierno, Seguridad, Inclusión Social, Salud y Asuntos Públicos de Bogotá conoció en julio de este año en el Punto de Comando Conjunto (PMU) que la convivencia y los interlocutores en la alcaldía son «agresivos y abusar de la población indígena».

Pero estos hechos violentos no solo se han extendido a funcionarios preocupados de la alcaldía de Bogotá, sino que, según el mismo medio, se han registrado entre miembros de la propia comunidad ancestral.

La información con que cuenta la revista Semanal muestra que en los últimos días se reportó una riña al interior de la UPI en Larioh, donde una indígena resultó herida en una disputa con arma blanca. El incidente requirió que la mujer y varios grupos de hombres de la comunidad local fueran trasladados al centro de salud para recibir tratamiento médico.

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