El aborto, bajo ataque

Dentro de los derechos, el del aborto es uno que siempre está bajo ataque, pues choca directamente con las raíces morales de la cosmovisión que ciertos sectores de la sociedad tienen. De nada le sirvió a Estados Unidos tener un precedente judicial confirmado y reconfirmado desde 1973, porque una campaña organizada a lo largo de décadas para tomarse la Corte Suprema de Justicia mediante magistrados conservadores está a punto de ser exitosa en permitir la prohibición del aborto. En Colombia avanza un referendo antiaborto que también amenaza la eutanasia y que se anunció desde el momento en que la Corte Constitucional dio a conocer el aborto libre hasta la semana 24, mientras que el Gobierno colombiano adhirió al Consenso de Ginebra de países antiaborto. La lucha por los derechos de las mujeres continúa.

El contenido de la decisión que se filtró en Estados Unidos es cruel. Aunque se trata de un borrador de sentencia, todo parece indicar que los jueces conservadores de la Corte Suprema de Justicia, tres de ellos nominados por Donald Trump, están listos para echar atrás Roe vs. Wade, el caso paradigmático que sentó la jurisprudencia eliminando la prohibición al aborto en todo el país. Si en efecto cae esa sentencia y se cambia el precedente, 26 estados de los 50 en Estados Unidos prohibirán el aborto de una u otra manera. Algunos irán tan lejos como perseguir a cualquier mujer que aborte, así sea de manera espontánea, o si se dirige a otros estados donde esté permitido hacerse el procedimiento.Otras noticias de Editorial

El contraste es claro: los 49 años de regulación del aborto han servido para reducir la mortalidad materna, garantizar los abortos seguros y demostrar que la cárcel no soluciona nada. Con el cambio en jurisprudencia, las mujeres que aborten serán consideradas como delincuentes, incluso en los casos de violación o riesgo a su vida y salud, y las autoridades tendrán la responsabilidad de perseguirlas con amenaza de cárcel, mientras los centros de salud cerrarán porque sus actividades se tornarán “ilegales”. Como es común con estas medidas draconianas, las más afectadas serán las mujeres con escasos recursos económicos y de minorías raciales. Bien dice un adagio usado en las marchas a favor del derecho al aborto: no se puede prohibir el aborto, lo único que se puede prohibir es el aborto seguro.

Colombia debería ver que eso es lo que pretenden hacer en nuestro país. A pesar de que contamos con el aborto libre hasta la semana 24, los obstáculos siguen, como lo contó un especial de El Espectador. Un grupo de lideresas políticas cristianas está comprometido con sacar adelante un referendo que protege la vida desde la concepción hasta la muerte, lo cual es un arma doblemente peligrosa: pretende prohibir el aborto en todas las causales y, al mismo tiempo, echar para atrás los avances en cuanto a la muerte digna.

No ayuda, por supuesto, la postura del Gobierno de Iván Duque y de su embajador ultraconservador en la Organización de Estados Americanos (OEA), Alejandro Ordóñez. Hace poco firmaron el Consenso de Ginebra, un documento que no es vinculante pero sí político y que señala que no “recae sobre los Estados una obligación internacional de financiar o facilitar los abortos”. Es decir, la administración Duque desacata la sentencia de la Corte Constitucional y abandona a las mujeres más vulnerables. Debemos insistir: ¿para qué tanta crueldad?

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