Rodolfo Hernández: el candidato que no puede ser presidente. Por María Jimenza Duzan

Si el próximo 19 de junio el triunfo es para Rodolfo Hernández, el exalcalde tendrá que ser suspendido del cargo.  Así lo manda la constitución.

Eso nos pasa por permitir que un político como él, acusado de corrupción, y que está a punto de ir a juicio, se haya convertido en un candidato con grandes posibilidades de ser presidente del país. 

Según el artículo 175, numeral primero, todos los funcionarios acusados (con juicios ante el Senado), deben ser suspendidos de sus funciones y no las pueden ejercer. Es un mandato constitucional que debe cumplirse y Rodolfo Hernández, no puede pasárselo por la faja ni decir que prefiere limpiarse el caletre con la ley antes que aplicarla.

Si se aplica esta norma, su vicepresidenta Marelén Castillo debe ocupar su puesto hasta que Rodolfo Hernández termine su proceso en la Corte, el cual puede durar varios años. Es decir, es probable que Rodolfo Hernández no alcance a ejercer sus funciones para las que fue elegido y que sea Castillo la que gobierne el país en estos próximos cuatro años. 

Marelén Castillo es una docente muy católica que fue escogida por Rodolfo Hernández para llenar un requisito y que nunca aparece con él en ninguna foto, ni en una reunión de la campaña. Esta mujer. desconocida para el país, podría pasar de dirigir la universidad Uniminuto a manejar los designios del país.   

Colombia tendría entonces, dos mandatarios. De una lado Marelén Castillo, nombrada en propiedad, y del otro, Rodolfo Hernández, el presidente suspendido. Probablemente el exalcalde  manejara los hilos del poder desde la trastienda mientras se dedica a enfrentar su juicio ante la Corte Suprema de justicia, su nuevo juez penal. 

Si de candidato se fue lanza en ristre contra el fiscal que lo acusó y contra el juez que lo llamó a juicio, no me imagino la presión que van a sentir los magistrados que tengan que juzgarlo. Pobre justicia, pobre país. 

La crisis que este vacío de poder generaría sería fatal para un país que está sentado en un volcán a punto de estallar, para usar la metáfora de Alejandro Gaviria.

Lo que cuento  parece de novela pero es real. Todo esto puede suceder. 

Rodolfo Hernández no quiere ir a debates, pero tampoco le agradan las entrevistas en que le preguntan por su proceso penal. A una semana de las elecciones, no asoma ni la cara y son muchas las respuestas que nos debe.

CODA: los videos en que los asesores de Petro se la pasan politiqueando son deplorables porque reflejan la mezquindad de la política. Pero también son deplorables el poco de políticos corruptos que públicamente han salido a escandalizarse por la crudeza de los petrovideos. La doble moral, siempre en alto.   

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